
Deseo compartir mi vivencia acerca de la Música y su acto de transmisión ya que a veces me pregunto si la Música me gusta o, simplemente, la vivo.
La Música vive en mí, siempre me acompaña. No es algo externo que haya tenido que aprender. Aprender se aprende la técnica, pero la Música es vivencia. Siempre.
Vivo el acto interpretativo como un acto de apertura, casi podría decir de abandono a la esencia de la Música, para que ella fluya a través de mí, a través de todo mi ser.
Es un acto que va más allá de lo físico. La Música pertenece a otra dimensión, y la apertura a la que me refiero es la que nos permite acceder a ella. Es una realidad espiritual que se transmite de espíritu a espíritu en un acto de ofertorio.
Siempre debiera ser así. Ese es mi sentimiento más profundo y también mi deseo: poder llegar a Ello con gran humildad y Amor.
